Ochoa detuvo un penalti a Celso Borges y salva un punto para el Granada

El Depor llevaba 14 partidos seguidos sin ganar al Granada, 38 años sin celebrar la victoria ante los nazaríes, y la cuenta sigue. Está vez sumó un empate después de que Ochoa le detuviese un penalti a Borges para aumentar el gafe. Sin embargo, el punto le vale más a los de Mel que a los andaluces, que siguen a un mundo de la salvación. Por el contrario, los coruñeses, gracias al triunfo del Málaga en Gijón, tienen ahora el descenso a seis y mantienen a un rival directo como el Granada, a ocho.

Decía Alcaraz en la previa que lo importante del partido era “echarle huevos”. Es posible, pero él, por lo de pronto, lo que hizo fue cambiar el sistema aparcando la defensa de cinco y sorprendiendo con el debut del ecuatoriano Estupiñán en busca de lo único que le valía al Granada: ganar, al menos en teoría.

Y es que la primera mitad estuvo dominada por el respeto, más por las consecuencias de perder que por las bonanzas de ganar. En la parte blanquiazul el agitador era Marlos Moreno, que volvía al once tres meses después. El colombiano, al menos, lo intentaba, porque las oportunidades brillaban por su ausencia. En el bando nazarí lo mejor era el control del partido, con Pereira como director de orquesta para intentar darle sentido a una posesión que sólo se acercaba al peligro, y poco, cuando Boga corría con espacios. Era una batalla de intensidad, de intentar cazar al rival en la presión o en una jugada a balón parado. De hecho, los remates más francos, que no peligrosos, llegaron tras sendos córners. Uno para Estupiñan, otro para Borges.

Tras el paso por el vestuario, el Depor subió el ritmo y las ganas hasta empezar a acorralar a un Granada que fue reculando ante el empuje local. La presión se fue convirtiendo en agobio y los intentos blanquiazules se convirtieron en verdadero peligro en un disparo de Juanfran que no entró de milagro. Çolak empezó a encontrar a Andone y Marlos rozó el éxito en una de las pocas veces que logró superar a Foulquier.

Y en ese punto llegó el infantil penalti de Estupiñán sobre Andone, pero los once metros no son garantía de nada para el Depor. Siete tirados llevaba, cuatro fallados. La única garantía era Borges, que había marcado los dos que lanzó, pero se sumó a la lista negra blanquiazul ante un Ochoa providencial. Con quince minutos por delante, el Depor lo siguió intentando, pero la luz final no terminó de aparecer ante un Granada al que ni siquiera la parada de Ochoa animó a abrirse en busca de la victoria. Alcaraz y su calculadora, sabrán.

Fuente: as.com

 

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